Solo enarbolo mi bandera (editorial)

 

El día que deje de disfrutar con las pruebas de audio, dejaré de aburrirte, querido lector. Permíteme que te aclare que hago esto por pura y simple diversión. Puede que hubiera un tiempo en que en este país alguien se dedicase a esto por dinero. No es mi caso. Lo que obtengo, y no es poco, es la diversión. Ahora que cotizo al alza y mi número de lectores se ha incrementado hasta lo menos diez, he creído necesario contarte un par de cosas acerca del cómo y el porqué, pero lo es aún más importante, cuál es mi bandera.

Si has tenido ocasión de leerme (gracias infinitas) o de ver alguno de los videos de mi audioguarida, habrás podido comprobar la razón por la que los dioses del audio me vetaron: utilizo ecualizadores y tengo varios componentes procedentes del mundo del audio profesional. Qué se le va a hacer, me gusta probar cosas. Si eres ancho de miras, podrás constatar además, que junto a mi etapa prohay un preamplificador Mark Levinson. En el mis rack podrás ver un conjunto que considero es de las piezas del audio comercial más soberbias de todos los tiempos: el previo y etapa de la serie 10000 de Yamaha. A ese mismo conjunto está asociado un plato Technics 1200 al que le monté un brazo SME V. Podría aburrirte con los detalles, pero iré directamente al grano: no le hago ascos a nada con tal de que suene bien, sea cual sea su pedigrí. Además, creo firmemente que me lees por eso y no por otra cosa.  

Si eres de dogmas inalterables, como lo fui yo durante un tiempo, te recomiendo que no me leas. Si te sientes más cómodo en un mundo de transitorios, microdinámica, leading edgesy toda esa tecnoverborrea que significa todo y nada, puede que lo que yo tenga que decir no te interese. Si solo buscas confirmar que los componentes de audio que tienes en tu sala son muy buenos, creo, honestamente, que tampoco podré satisfacerte. Hay por ahí otras muchas personas más cualificadas que yo que lo harán mejor. Además, yo no quiero ni puedo prestarme a ello.

Por el contrario, si no te duelen los oídos, si no sientes que estoy faltando a tus ancestros cuando te digo que no me gustan tus cajas de la marca ACME, si eres un audiófilo al que le gusta conocer la opinión de los demás para mejorar, sea esta opinión acertada o no, creo que llegaremos a entendernos bien.

El día en que deje de decir que las cajas de marca ACME no me convencen, el día en que no pueda publicar que no encuentro apenas diferencias entre fuentes digitales, el día que me silencien cuando proclame que no encuentro diferencias entre cables, que me veten por creer que unas cajas activas del mundo profesional son excelentes, ese día, amigo lector, esto dejará de tener sentido para mí.  

Tengo un trabajo de verdad por el que me pagan, tengo otras ocupaciones, de hecho, me dedico a tantas cosas que necesitaría tres vidas para poder abarcarlo todo. Esto lo hago por pasión, no busco agradar ni ofender a nadie. Si digo que las cajas ACME son tímidas, apocadas, o hasta que me parecen miserables, no buscaré jamás ofenderte, me estaré limitando a contarte mi verdad, aunque me equivoque en mis apreciaciones. Después de todo, mis resoluciones son recurribles y mis opiniones, criticables.

Francisco del Pozo