Technics 1200G del Pozo

Me gusta Technics tanto como me gusta Yamaha, no solo porque han alcanzado el estatus de leyenda, sino por su forma de llevarlo. Saben lo que son y no tienen porqué andarse pavoneando, recordando lo que fueron y lo que pueden ser. Además, hay algo en ellas que para mí las hace sumamente atractivas: interpretan el papel de Gary Cooper en Solo ante el peligroa la perfección. También lo hizo años después Sean Connery en una cinta de ciencia ficción, Atmósfera Cero (Outland), en la que se pone en la piel de un trasunto de sheriff galáctico en estado crepuscular. Así son productos como el Techics 1200 o el Yamaha AS3000. 

Mi amigo el audiófilo recalcitrante se ríe de mí cuando le digo que uno de los mejores platos que jamás he probado es el Technics 1200. No puedo juzgarle por ello, es víctima de la literatura audiófila de los últimos 20 años. Siendo sinceros, el brazo EPA tiene gran parte de la culpa, pero a mi modo de ver, hay una gran carga de prejuicios detrás de este fanatismo audiófilo. A mi amigo le han repetido hasta la saciedad que el 1200 es un plato de “diyeis”, y es de los que se encuentra muy cómodo en esa zona oscura que está conformada por el sonido inglés, los cables esotéricos, lo detestable del audio pro, y tanta otras cosas que han terminado haciendo mella en su forma de ver esta afición.

Visto así, podría pensarse que mi otro amigo, el audioescéptico, tan de vuelta, tan viajado, tan rodado, tan hecho a las trincheras del audio, admitiría sin reservas que el 1200 es un gran plato. Y sin embargo, no es así. El audioescéptico puede admitir que una etapa proforme parte de su equipo, pero un 1200 no entraría por la puerta de su sala ni con los pies por delante.

Y luego están los “diyeis”. Compraron y compraron los 1200 como si no hubiera un mañana. Y después de comprar los 1200, volvieron a comprar más. Y a Technics pareció no importarle. Vendía, y mucho, durante lo que pareció ser la eternidad. Así se construye un mito. Mientras tanto, todos los entendidos coincidían: no era un plato audiófilo.  Es más, era el plato antiaudiófilo. Hasta donde me alcanza la memoria, solo Audio y Stereoplay han tenido agallas audiófilas para incluir al mito en las archiconocidas listas de componentes, por supuesto, enterrándolo en los últimos puestos. 

En realidad, Panasonic no cesó la producción del 1200. Se limitó a llevarlo a la cuna, arroparlo y darle un beso de buenas noches en la frente. Cuando el 1200 dormía plácidamente, Panasonic le susurró al oído: “cuando despiertes, serás un plato audiófilo de verdad”.  Stereophile, HiFi News y otras tantas publicaciones de las que he rechazado jugosas ofertas -lo siento, Mr. Atkinson-, ahora reconocen al 1200 como un plato audiófilo de pura cepa, la viva imagen de uno de los mejores platos audiófilos de los audiófilos de toda la vida, el SP10.

Nuevo platter

Alguien se había vuelto loco, quizás los lectores fuesen de memoria frágil, nadie se enteraría del cambio de criterio; ahora sí, ahora es audiófilo de pura cepa. Lleva el mismo brazo, o uno  nuevo que hereda los defectos del viejo, lo que podría llamarse un nuevo viejo brazo, pero resulta irrelevante, lo importante era despertar al niño convertido en plato audiófilo, y de paso, hincharle el precio. 

Yo creí en el 1200 antes de que fuese G o GAE o SP. Ver para creer, primero llega el 1200 GAE, en una edición limitada, después el G, un 1200 hipervitaminado, más tarde el 1200 GR, el de siempre, pero más caro, y por último, la reedición del mito de las emisoras y radios, el SP10, que con brazo, es el SL 1000.

Nadie se creyó que Panasonic dijese adiós a la producción de los 1200. Puede que fuese cierto que los viejos moldes estuviesen aquejados de caducidad, que el proceso debiera ser modernizado, o que alguno de sus componentes hubiera de ser mejorado. Daba igual, se trataba de relanzar el mito, y de paso, convertirlo en lo que ya era, aunque nadie se atreviese a decirlo: un plato audiófilo. 

Nuevo plinto superior de 10 mm de aluminio extruído

En los años oscuros del plato antiaudiófilo, no faltó quien cambiase el brazo EPA por un REGA o un SME 3009. No pocos predicaron las bondades del 1200 con este cambio. Tampoco se le creyó. Daba igual. Años de discoteca desmentían la afirmación. Curioso como soy, decidí comprobarlo por mí mismo. 

Mi primer 1200 fue un mk2 que aún conservo. Me costó 275 euros. Me gasté en “tunearlo” diez veces esa cifra. Y valió la pena cada euro, de principio a fin. Pies de sorbothane, platter Oyaide, clamper Oyaide, y por supuesto, un brazo SME IV.

Por aquel entonces, mi plato de referencia era un Clearaudio Maximum Solution de 32 kilos de peso, tres motores y doble chasis. Para que os podáis hacer una idea, el Clearaudio montaba tres brazos: SME IV, SME V y Graham Phantom II. Por simplificarlo, cuando el modesto 1200 mk2 turbo empezó a sonar, se escribió el futuro de mi ex Clearaudio. Precisamente en el prefijo “ex” se resume la biografía del Clearaudio.

Impresionado como me quedé con el resultado del 1200 mejorado, no tardé mucho en comprar un 1200 M5G y hacerle un proceso de mejorado extremo: fuente de alimentación externa, pies Isonoe, platter Oyaide, clamper Oyaide y brazo SME V. Pasó a ser mi nueva referencia. 

Detalle del nuevo eje y de los tres tornillos de sujeción del plato

Poco después, Panasonic anunciaba que finalizaba la producción del 1200. Y yo, incrédulo como soy, me resistir a leer la noticia tal y como se presentaba. Viejos moldes, decía, proceso de producción anticuado. Para cuando Panasonic anunció el retorno, los 1200 mk5 en stock se vendían en Thomann por 2.000 euros. Ver para creer, el mismo plato de diyeique se vendía por 600 euros en sus mejores tiempos, había visto triplicado su precio. A mí no me pilló por sorpresa. 

Cuando aquellos que le negaron el estatus de plato audiófilo se lo reconocieron, me reí para mis adentros, una risa sardónica, un tanto diabólica, plagada de aristas y dientes amarillos. Yo ya le había “metido” al 1200 cerca de 5.000 euros en mejoras y sabía perfectamente de qué era capaz. 

Cuando Panasonic definió su línea comercial, cuando quedaron atrás las presentaciones en ferias de audio y llegaron las primeras pruebas serias, el 1200 G resultaba tener cifras de wowflutter, estabilidad de giro y nivel de rumorosidad cercanos, muy muy cercanos, a uno de los platos que mejores cifras ha obtenido en el laboratorio de Paul Miller: el SME 20. 

Más abajo podéis ver los resultados de las pruebas de otros platos más caros que el 1200 publicados en HiFi News, para que os podáis hacer una idea:

Prueba del Thorens TD 2035 publicada en HiFi News
Prueba comparativa con el Spiral Groove SG2, publicada en HiFi News

Y ahora, el todopoderoso 1200 G, según HiFi News, “técnicamente uno de los platos más impresionantes que ha pasado por el banco de pruebas (…) compite con el más cool SME y Air Force

A partir de ahí, pocos, muy pocos, con independencia de su nivel de precio, han conseguido las cifras de estabilidad de giro del 1200G. Así de buena es, cercana al ridículo. Si, como yo, estás suscrito a HiFi News, te invito a que leas pruebas como las del Oracle Delphi, de los varios Clearudio de gama media o alta, de los Brinkmann o de lo que quieras, da igual, tanto solo el SME 20 y el Clearaudio Statement están en el nivel del 1200 G en este apartado. 

A decir verdad, esas dos referencias, que como podrás imaginar multiplican con creces el precio del 1200G, superan ligeramente al Technics en wow, flutter y nivel de ruido medido en el eje. Otro de los “campeones”, mi SME 15, se encuentra también muy cercano. Con estos antecedentes, era cuestión de tiempo que me embarcase en la adquisición de un 1200 G para iniciar un proyecto de mejora. En esta ocasión, la propia Panasonic había insistido en que uno de los puntos flojos fuese mejorado en la producción: el eje. Esto simplificaba enormemente el proceso: en mis anteriores proyectos, con los mk2 y mk5, nunca me atreví a hincarle los colmillos (retorcidos) al eje. 

Aquí las cifras obtenidas en el banco de pruebas de HiFi News

Además del nuevo eje, se implementó un nuevo motor, ahora algo más silencioso, un nuevo controlador de cuarzo, mejorando lo inmejorable, se varió el material de la base, los pies, más sólidos, se añadió un plinto de metal cepillado de grosor y consistencia considerable, y por último, se dotó a la versión G de un precioso platterde color dorado con clara reminiscencias del mítico SP10. El par pasaba desde 1.5 kg/cm a 3.5 kg/cm y el peso del platter superaba al de la leyenda, el SP10, cerca de 3.5 kilos.

Partiendo de tan magnífica base, me limité a cambiar el brazo por un SME V, añadirle un plinto de madera, y subirlo sobre una base Townshend. He de admitir que si a los 3.000 euros del precio base del 1200G (sí, lo sé, pero este no es un 1200 normal), se suma el coste del brazo SME, el plinto, y la base Townshend, el 1200 deja de ser un matagigantes para convertirse directamente en un gigante. 

Honestamente, el brazo SME V podría considerarse una extravagancia, un ejercicio de sobreingeniería para el 1200. He montado al 1200 mk2 un SME M2-9 con excelentes resultados por una fracción de lo que me costó el SME V, pero pensé que si adquiría la mejor de las versiones del 1200, no debía escatimar en el brazo. 

Base de goma desmontada

Foto del subchasis

Foto de la parte inferior del plinto, alojamiento del motor, controlador y base del brazo

La labor fue más sencilla que en ocasiones anteriores. No me exigió tirar de Dremel, tal y como me ocurrió con el subchasis del mk2. Con todo, he de decir que para un manazas como yo, es una operación asumible. El subchasis está facturado con un material de tipo plástico que se rebaja con algo de insistencia hasta poder acomodar la base de un brazo SME, pero como dije, con el G no fue necesario, a diferencia de lo que me ocurrió con los mk2 y mk5.  

Este pequeño ejercicio de bricolaje implica quitar muchos tornillos, poco más, retirar la base de goma (mejorada en el G), retirar el subchasis, desatornillar la sujeción del brazo EPA original, retirar el cableado, y desmontarlo. Para poder acomodar el SME es preciso adquirir una plantilla para brazos SME (unos 90 euros de coste en vendedores de eBay) y volver a atornillar todas las piezas anteriormente citadas. 

En anteriores versiones del 1200 usé pies de sorbothaneIsonoe, en cambio, en la versión G se ha mejorado tanto este aspecto, que consideré que no era necesario cambiar los pies. Más aún si se tiene en cuenta que el plato iría sobre una base de aislamiento Townshend. 

Desmontando el brazo

Una vez terminado

Poco más de media hora después, el 1200G estaba sonando. Si quieres saber cuál fue el resultado del experimento, te recomiendo que veas este video (no hay música reproducida en él por razones de derechos de autor, pero explico cómo suena):

Francisco del Pozo, audiófilo de andar por casa, entre otras cosas.