Hana ML, la cápsula que llegó para hacer temblar los cimientos del audio analógico

Gran expectación, mayor cautela. La ML podría haber sido un mero utensilio de cocina, un exprimidor. La anterior Hana, la SL, resultó ser la nueva ganga del audio, desde la Denon 103 no se había visto nada igual. Todas las cápsulas de su entorno pecuniario, y las de más allá, empalidecían cuando se acercaba la SL. Así de buena era. Cuando Excel Sound decidió lanzar la ML, aupada como estaba a la grupa del éxito, podría haber sacado un producto semejante con el que hinchar la factura. Por eso, cuando por fin tuve entre mis manos la unidad de pruebas que podéis ver en las fotos, me debatía entre el escepticismo y la curiosidad.

Por poner las cosas en su contexto, no estaría de más recordar el sabor que la SL me dejó en el paladar. Por aquello de no aburrir a mis siete lectores con vocablos audiófilos de esos que no significan nada para mí, me limitaré a decir que cuando instalé la SL, hace un año y medio, no eché nada en falta respecto de mis referencias de aquel entonces: la Benz LP y la Koetsu Onyx.  

La Hana ML en su estuche

No fue hasta que empecé a hacer pruebas más o menos ciegas, que me di cuenta de que la Hana SL sonaba casi como las dos vacas sagradas mencionadas. Sin una referencia temporal cercana, perdida la memoria auditiva, la SL era tan buena como cápsulas que multiplicaban varias veces su precio. Conmutando entre las versiones digitalizadas del mismo vinilo grabado con la LP y la Koetsu, y sonando la Hana SL en tiempo real, es cuando se percibía que la Hana, siendo tan tremendamente buena como era, dejaba algo, muy poco, en el camino, ese poco que sí tenían las referencias. 

Excel Sound Corporation se cansó de trabajar en la sombra fabricando para otros cuyo nombre no menciona cortésmente. Cuando decidió producir para sí misma, nació un nuevo mito. Poco después, tocaba mejorar el mito. Se sustituyó la punta shibatapor una microline(de ahí la denominación ML), se emplearon imanes alnicopara el núcleo de las bobinas y se utilizó un compuesto de resina plástica patentado por DuPont bajo el nombre de DelRin. Recordemos que DuPont cuenta con gran experiencia en el terreno de moldes para recintos de componentes de audio de diverso tipo. No sólo fabrica unas estilográficas excelentes, también se dice que fabricó los cabezales de Marlan de la serie Nautilus de B&W.

La terminación de la Hana ML es claramente superior a la de la SL. La placa superior dorada, el número de serie estampado en ella, y sobre todo, el molde roscado para el montaje, hacen de la ML un producto con una percepción de calidad superior a la modesta SL. Es cierto que el precio se ha visto incrementado, pero la calidad percibida al tacto ha aumentado más allá del precio de venta al público.

Detalle del número de serie estampado

Hana indica que la ML funciona mejor con una impedancia inferior a 100 Ohmios, algo que a priori no suele ser muy de mi agrado, acostumbrado como estoy a elegir 400 Ohmios. Según Excel Sound Co., la ML cuenta con impedancia interna de tan solo 8 Ohmios, y parece haber seguido la senda de la criogenización de ZYX, pues algunos de sus componentes han sido sometidos a esta técnica, lo que según el fabricante, contribuye a mejorar el flujo magnético.  La ML tiene una salida relativamente baja, 0.4 mV, y es que algo parece estar cambiando en la mentalidad de los fabricantes de supercápsulas. Mi Air Tight Supreme PC-1 tiene una salida de 0.5 mV, y hasta Benz Micro se ha alejado con su LP de su tradicional salida de 0.28 mV.

El cantilever es convencional, aluminio, ninguna referencia a materiales exóticos, y la punta, como dije, de tipo microline, buscándose una mayor trackeabilidad. No obstante, llegados a este punto, podríamos anunciar el  próximo combate del Caesar Palace de Las Vegas, shibata vs. microline.Un tipo que conoce a un tipo, de esos que manejan información reservada, hermano, te diría que apostases todo a la shibata, pero démosle su oportunidad a la punta microline.

Monté la ML con las manos sudorosas. Esta vez los dioses del audio se habían apiadado de este pobre probador de andar por casa: la ML tiene el molde roscado, bendita seas (esta vez), Excel Sound Corporation, no más blutack para instalar un cápsula. 

Por aquello de la congruencia que tan pocas veces me caracteriza, instalé la ML en el mismo sistema que empleé en su día con la SL: plato SME 15, brazo SME V y previo de phono Luxman EQ500. Podría haber usado el previo de phono interno de mi McIntosh C52, pero como dije, no quise introducir variables en los componentes. La amplificación vino también a cargo de McIntosh, la etapa MC 452, algo de “chicha” de Bing Hampton para esas ATC SCM 40 mk2 que de vez en cuando se me ponen rebeldes.

El equipo utilizado para las pruebas

El cauto que vive dentro de mí dejó que la ML rodase durante un par de días antes de emitir un juicio de valor. Aunque a decir verdad, de vez en cuando asomé la oreja. Y lo que escuché, me gustó. Y mucho. La primera impronta fue la de sonido plano, al igual que su hermana pequeña, la SL. Ahí lo dejé estar. 

Anduve entretenido con el último artículo que escribí, el del Technics 1200G, mientras el SME 15 giraba con la ML a sus lomos. Entre fotografía y fotografía, volví a asomarme, por curiosidad. Aquello sonaba fabuloso. Puede que fuera cosa de la guitarra slidede Montana Café, de Hank Williams Jr., quien sabe, después de todo, la música tiene mucho de pasional. Fuere como fuere, me gustaba, y mucho. Pero no quise sentarme en el audiosofáde mi audioguarida. Aún no. 

Dediqué algo de tiempo al día siguiente para editar el video del Technics. De fondo, Tunnel of Love,de Springsteen. Por la gloria de mis MoFis, y hasta por el capitán Haddock, tuve que contenerme para no subir el volumen del C52 y cerrar los ojos. Sabía que si cerraba los ojos, entraría en modo test. Y aún no había llegado ese momento.

La Hana ML montada en un plato SME 15 con brazo SME V

Ese momento llegó hoy, después de pelearme en la cola del súper con una señora de esas que te doblan en edad y en redaños. Uno de los cinco principios básicos a los que asirse en tiempos revueltos dice que no se debe ir a comprar para la cena de nochevieja el mismo día de nochevieja. Y yo lo desatendí. Tenía los ojos vidriosos y los mofletes de un bulldog. En realidad, fue culpa mía. Debí haberlo visto venir. 

Después de lamerme las heridas, conseguí hacer un hueco para sentarme en mi audiosofá. Me esperaban Hank, Bruce y la Hana ML. Cuando Hank Williams empezó a cantar, la señora Bulldog cayó en el olvido. Tan buena como mis referencias, pero convenía ser cautos. Hasta que no empezasen las pruebas ciegas comparativas, no emitiría mi veredicto. Acercarse a la Koetsu es algo que ya había conseguido la SL. De la ML se esperaba algo más.

Montana Café es de ese tipo de grabaciones que suena a gloria en muchos equipos, pero que cuando empiezas a subir peldaños, te va escupiendo a la cara sus verdades. El piano no es tan piano, la percusión es muy detallada, pero finita, no suena muy real, y la guitarra slide parece ser de seis metros. Da igual, me la conozco y sé cómo se las gasta. Con la ML, Hank Williams sonaba algo menos gutural, los metales algo realzados, el extremo alto muy desgranado y el grave rotundo. Comencé a preguntarme si sería capaz de distinguirla de la Benz LP que hasta hacía poco había estado sonando en el 1200G. 

Comparando la Hana ML contra la Koetsu Onyx

Pasé a Tougher than the rest, de Bruce Springsteen. Podrías imaginártelo en Nebraska, con un sombrero Stetson, sentado en la barra de un bar de carretera, camiones de dieciséis ruedas cargados de troncos en el aparcamiento. Le cuenta a la chica que puede que no sea el más guapo ni el más inteligente, pero es el más duro, más que los demás. Cómo me gusta ese tema. No solo por su simbología, no solo por la composición, sino por cómo suena. Algo semejante a una pandereta está presente en el centro, durante todo el tema, es un instrumento perfecto para analizar la zona media y alta, al mismo tiempo, la batería es profunda y contundente, y en ambos canales hay presencia de sonajas, lo que permite evaluar el extremo alto, el detalle y la capacidad para trackear.

Me gustó. Mucho. Muchísimo. Tanto que pensé que podría enfrentarla a la Koetsu Onyx. Mi Koetsu es una de las early, un producto artesanal, el mismísimo Sugano San montó mi unidad. O al menos eso dice la leyenda. Si alguién me mintió, ya puede ir preparando su meñique. La Koetsu es ampulosa, a lo Marilyn, aunque ahora este tipo de símiles estén mal vistos, como comer carne roja, cosas del Estado de Opinión, que sustituyó al de Derecho, así, sin darnos cuenta, de un plumazo, y sin pasar por la casilla de salida. Qué se le va a hacer.

Mismos discos, dos cápsulas. La Koetsu sonando en su versión digitalizada a través del fabuloso DAC de mi McIntosh C52, la Hana ML reproduciendo el mismo vinilo. Excuso decir que en la versión digital, la grabada con la Koetsu, se utilizaron los mismos componentes: SME 15, SME V y Luxman EQ500. Sí, lo sé, te lo estás planteando. Cómo va a sonar igual la versión digital de un vinilo que el propio vinilo.  Pues siento contradecirte. Esa prueba la he superado hace mucho tiempo. Tras igualar niveles, son virtualmente indistinguibles. Por eso me gusta tanto el C52, permite igualar niveles entre las distintas fuentes. De esta forma, la menor salida de la Koetsu se puede compensar añadiendo algunos dbs. Se trata de conseguir que ambas fuentes tengan la misma presión sonora para que el nivel no juegue una mala pasada. Dicho y hecho. Sincronicé ambas fuentes, igualé niveles, y the Boss comenzó a sonar. 

Sonido relajado pero detallado, nítido, preciso, la amplificación McIntosh tuvo mucho que ver en eso.

El combate duró poco. No fue por KO, después de todo, la Koetsu Onyx cuesta 8.000 euros y se la conoce por ser una de las mejores cápsulas de todos los tiempos. Pero la Hana sí ganó a los puntos. Lo que vino después fue un intercambio de mensajes con el proveedor de la Hana.

-Estuve probando la Hana –inicé la conversación.

-¡Qué casualidad! Esta mañana vendí dos.

Pude sentir su entusiasmo. Las Hana le están dando muchas satisfacciones. Es de esos productos que se venden solos, y además, se dejan comprar. La cápsula del pueblo. 

-Pues van a ser tres –respondí-. Me veo en la necesidad de quedarme la unidad de pruebas. 

-¡No me digas!

-Es buenísima. La anduve comparando de tú a tú con la Koetsu Onyx, y me gustó más.

-Exageras.

-En absoluto. Ya te dije que la SL se quedó cerca de la Koetsu y de la LP. Si no tenías referencias, te parecía igual de buena, pero en cuanto hacías pruebas ciegas, te dabas cuenta de que las “gordas” estaban algo por encima.

-Lo recuerdo, lo recuerdo, lo leí en tu prueba de la SL.

-Pues la ML no solo ocasiona esa misma sensación, sino que en pruebas ciegas, supera a la Koetsu. 

-Estas Hana…

-Es curioso, pero la Hana ML suena claramente mejor cuando la escena tiende a congestionarse con varios instrumentos. Allí donde la Koetsu no llega, la Hana ML sigue separando instrumentos.

Y así me lo pareció. No era entusiasmo. La voz de Springsteen me pareció algo más pequeña, más fina, menos opaca con la Hana ML. Con la Koetsu es como si el cantante se volviese más gutural, el balance tonal tiende a ser desbalance, con la Hana, en cambio, se percibe una sensación de mayor exactitud, más pulcritud, más detalle, pero sin rayar en lo analítico. Ese apartado de bisturí se lo dejamos, de momento, a la Van den Hul Colibrí y a la Denon DL-S1. 

LA presentación de la Hana ha ganado varios enteros respecto de la predecesora

Puede que la mayor carnosidad de la voz haga que la Koetsu pueda ser mejor opción cuando predominen en tu colección los temas vocales, pero no es mi caso. Después de escuchar varios temas, llegas a la conclusión de que la voz está mejor aislada con la Hana, esa es la razón por la que parece sonar más nítida. Al mismo tiempo, esa mejor aireación es la que hace que el resto de instrumentos mantengan mayor solidez en la escena sonora. 

A decir verdad, ambas, la Hana ML y la Koetsu Onyx, brillan con luz propia en lo que se refiere a la presentación de la escena, la misma superposición de planos, cada instrumento sonando en su sitio, sin desplazarse ni mezclarse con otros, pero en la Hana se percibe siempre mayor precisión, mayor nitidez en todo aquello que en un momento dado está sonando. 

Gran expectación, gran cautela. Expectativas colmadas. La ML es uno de esos productos que llegan para comerse el mercado. Bien pensado, no sé qué sentido tiene embarcarse en la adquisición de una Koetsu, una LP o una Air Tight Supreme cuando por una décima parte de lo que cuestan puedes tener –ahora sí- lo mismo o mejor.

Como viene siendo norma, habitual, el presente video de my canal de YouTube completa esta prueba

Francisco del Pozo, aficionado de andar por casa.