Un Yamaha AS3000 y un par de meñiques rotos

El jodido Scorsese ha hecho mucho daño. Luego vinieron los Soprano y la cosa no fue mucho mejor. Ser mafioso no es lo que la gente se cree. Hay que trabajar duro, no es un curro de ocho a seis. Vale, lo admito, no madrugo, solo a veces. En realidad, he de decir que eso de madrugar es muy jodido. Por lo general, cuando madrugo es para romperle el meñique a alguien. ¿Qué esperabas? No me tomo la molestia de levantarme a esas horas, con una resaca de barrio chino de la ostia para hacerle caricias a un puto polaco.  Si me tengo que acostar a las tres y he de levantarme a las siete, es porque algún puñetero depravado ha cambiado su turno en los muelles para evitarme. Y se lo hago pagar. 

Llegados a ese punto, los bofetones no han funcionado, y eso que he perfeccionado mucho el arte de abofetear. Ese tipejo despreciable le debe pasta a mi hermano, le va el juego, le va la nieve, le va todo al muy cabrón, y lo peor es que tiene hijos, ¿lo podéis creer?, ¿qué clase de individuo sería capaz de jugarse al póker la comida de sus hijos? Eso me cabrea, y mucho.  Por eso, cuando estoy en los muelles a las ocho de la mañana es porque un puto vicioso se cree que haciendo el turno de noche, consigue evitarme. Se equivoca el muy depravado. 

Pero, ¿sabéis lo peor de todo?, ¿lo que más me afecta?, ¿lo que me reconcome en el interior? Que no me pagan horas extraordinarias. Ni tampoco hay nocturnidad. Estoy sentado en una jodida mesa de póker, por obligación, controlando que todo vaya bien, con la cabeza en mi Yamaha, y no puedo evitar pensar en que apenas dormiré tres horas por culpa de un puto meñique. Y esta es la parte en que crees que me he equivocado, que en mi cabeza no hay lugar para un Yamaha. Soy un mafioso, sí, qué se le va a hacer, pero también me va ese rollo del audio, así soy yo, un tipo complejo, con mis circunstancias, ya lo dijo Rosseau.

¿Y por qué Yamaha?, te preguntas. Muy sencillo, porque no me da el bolsillo para más. Miras a mis zapatos y piensas que como llevo unos Manhattan Richelieus, unos zapatos de dos de los grandes, puedo comprarme un puto Dartzeel, o unos de esos Nagras. Pues no, coño, no puedo. Esta es la parte más jodida del audio, en un negocio en recesión, ya no hay camiones cargados de McIntosh en los aeropuertos. Antes era más fácil. Dabas un telefonazo al judío y te decía “Oye, tío, hay un camión cargado de Mark Levinsons en la zona de carga del JFK”.Ahora, no. Ahora los camiones de audio están todos en China y Rusia.

Fue amor a primera vista, como me pasó con Darby Evans, tío. Siempre me gustaron las pijas, por eso creo que me enamoré del Yamaha AS3000. A mi hermano le dices “Yamaha” y se cree que le hablas de un cortacésped. Para él solo existe audio americano, salvo en lo que se refiere a las cajas acústicas. Sigue emperrado con las ATC, ni caso me hizo con los negocietes que le propuse, coño, no se trataba de rodar una peli porno, ni de secuestrar perros, ostia, nos hubiéramos forrado con una tienda de audio, JBL de las buenas, no de esas que hacen en Polonia.

Estoy suscrito a una de esas revistas de audio europeas, del puto Micky Fremer no te puedes fiar, y de repente lo vi, con esos vúmetros, esos laterales de madera, al más puro estilo de los setenta. Son muy listos esos japos,te metes en la página web de Yamaha y estás perdido. En eso no me diferencio mucho de esos tarados a los que les rompo el meñique. Fue ver el transformador toroidal, grande como un queso, al menos 750 VA, los cuatro condensadores de 22.000 microfaradios, el chasis de cobre y toda esa mierda, y quedar enganchado. Quería un AS3000 y lo quería ya. 

El fabricante anuncia 120 vatios por canal, pero en las pruebas de laboratorio he leído que se acerca a los 500 vatios. Vale, vale, lo admito, son picos de potencia, pero joder, ¿has visto su fuente de alimentación? Su capacidad de entrega de corriente se acerca a los 18 amperios y su tasa de distorsión es ridícula, como la de todos los cacharros modernos. Pero no es eso lo que más me gusta del Yamaha, tío, no es que sea una obra de arte, es que retoma la esencia de las grandes marcas del audio japonés de los 70, es como si Frank Sinatra se levantase de su tumba y mandase a Lady GaGa a tomar por culo, ¿lo entiendes? Estos japos estaban haciendo historia cuando Dan D´Agostino estaba aún en pañales, a ver si lo entendemos de una vez por todas, salvo McIntosh, aquellos que ahora piden el rescate de un presidente por una etapa de potencia, no sabían aún dónde tenían el culo cuando estos amarillos andaban persiguiendo la cima. Tío, échale un vistazo en Internet a la serie Centennial de Yamaha y luego volvemos a hablar. 

Es grande, es bonito, es vintage, es cool y sobre todo, es flexible. A la mierda con todos esos cacharros pijos que solo tienen un control de volumen. Minimalista, lo llaman. Mierdalista, lo llamo yo. El otro día le puse las manos encima a un Nagra de esos, todo reluciente, parecía un llavero de lujo, cojones, ni mando a distancia. ¿Estás de broma, tío? A mí no me vengas con esas, joder. El AS3000 tiene salida de previo, puedes usarlo también como etapa, tiene control de tono, balance y hasta una sección de phono bastante lograda. Y mando a distancia, chúpate esa Kouldesky. 

El otro día vi por Internet un video de un tipo que tenía uno de esos por su guarida, o al menos algo así dijo. Lo anduvo comparando con otros previos de phono dedicados, un Luxman EQ500, un Gold Note, y alguno que otro más. Ese tipo decía que la sección de phono del AS3000 no era tan buena como la del resto de cacharros, pero qué demonios, el Luxman cuesta casi el doble que el Yamaha, ¿qué esperabas?

Vale, ahí me tienes, en celo con el cacharro en cuestión. Me acerco al judío de la calle 42 y me pide 4500 dólares por el puñetero amplificador, joder, tío. En esto soy como tú, podrían rompernos un meñique a ambos, tenemos pocas opciones, o bien vendemos alguno de los trastos que tenemos por casa o pedimos el dinero prestado. Puede que tú confíes en los bancos, yo no. Claro, te dices, a mí no te cuesta ganar esos 4.500 dólares, me los saco en una semana. Te equivocas, tío. La parte más dura de mi negocio es que no hay nóminas. La Glok se te clava en el culo cada vez que te montas en el coche y nadie te garantiza llegar a fin de mes. Le rompo el meñique a ese degenerado, pero no veo un puto dólar. Se lo queda todo mi hermano, que es, en realidad, el pez gordo. Yo no soy más que eso que llamáis soldado, pero sin sueldo, no sé qué opinaría Rousseau de todo esto.

Joder, tampoco te creas que el puto judío tiene uno de esos en la tienda, ni que me lo deja llevar a casa. Ahora solo vende amplificadores de 1.000 dólares, según él. El otro día pasó por la tienda un AS2100, me dijo, muy parecido al AS3000, casi un calco, pero fue por encargo, un cliente que se había encaprichado con un 3000, pero que al ver que no le llegaba la pasta, decidió quedarse con el 2100. Un meñique menos que romper. El caso es que el judío me contó que el 2100 era una maravilla, un tacto de primer orden, los relés sonando deliciosamente, daba gusto sobarlo, me dijo, y le creo, vaya si le creo. 

Me acojonaba un poco la idea de que fuese suavito, ya sabes, blandito, soso, coño, ya sabes lo que se dice de los Yamaha, que suenan “cálidos”, aunque perdona que me ría con esto. Le preguntas a tres audiófilos y uno te dirá que suena “japonés”, el otro, que suena “cálido”, y el tercero, que suena “valvular”. Así somos los audiófilos, nuestro culo es el que mejor suena. No fui capaz de encontrar por ningún lado cuántos transistores monta el AS3000, aunque lleva una fuente de alimentación generosa,  y eso unido a que no promete potencias de central nuclear, hizo que me lo plantease.  Hubo un tiempo en que a alguien le pareció buena idea hacer amplificadores integrados de 1000 vatios, uno de esos ingleses extravagantes, un tal Michaelson. Después de eso, cualquier cosa con 100 vatios era poco potente y “suave”, hasta “cálido”, venga, no me jodas, hombre. 

Luego vi que HiFi Newsle daba una puntuación del 85% al Yamaha, y que según el probador, el que de verdad partía la pana era el lector de Cds, el SACD 3000. Veeeeenga ya, tío, ¿estás de coña? ¿Sólo un 85%? Joder con estos ingleses, sí que son exigentes. Pero espera, pon las cosas en perspectiva, como dijo Rousseau, esa HiFi News es la misma que le dio a las JBL K2 un  89%, y sí, la misma que le dio a esas preciosidades que son las McIntosh 601 un 89%. Exacto, sé lo que estás pensando, te entiendo. Son unos putos seno…, xenogo…, sefónogos, bueno tú ya me entiendes, de esos a los que solo les gusta el producto nacional.

A la mierda, me dije, tío, no vas a conseguir probar un puto AS3000, a las malas, es una castaña que tienes que vender, como aquel Musical Fidelity Tri-Vista que a pesar de prometer ser una central termoeléctrica, no podía con las Nautilus 802. Le pierdes 2.000 dólares, eso está claro, puto mercado del audio. Las cosas se están poniendo realmente chungas. Sí tío, como lo oyes, a la mierda, paso, no puedo meter 4.500 dólares en un integrado “suavito”.

Y luego vino lo del yugoslavo. 

Llegó a las inmediaciones del muelle algo más tarde de lo esperado. El tráfico de vehículos pesados era intenso a esas horas y se había formado algo de caravana en los accesos al puerto. Cedió el paso a un camión que transportaba contenedores de Maersk y entró en el recinto portuario. Dejó el coche junto a las dependencias aduaneras y fue dando un pequeño paseo hasta la zona de los estibadores, las manos en los bolsillos y la barbilla hundida en el cuello de la cazadora, dejándose bañar por la fina lluvia. Cuando estuvo más cerca de su objetivo, se detuvo y se recostó contra la pared para encender un cigarrillo, a una prudente distancia de la zona de trabajo de los cargadores. Se tanteó en la espalda, por encima de la cintura, comprobando que llevase consigo la pistola, un viejo hábito que había terminado convirtiéndose en una obsesiva manía. Nunca le había gustado llevar el hierro en un bolsillo, como el idiota de Carmichael, una rifa con muchos boletos para pegarse un tiro en las pelotas. Y entonces lo vio aparecer. 

El yugoslavo llevaba un gorro de lana y un anorak de plumas de color rojo. Charlaba animadamente con otros cargadores mientras colocaba fardos en una plataforma metálica, al pie de una grúa amarilla. Se entretuvo observándolo, mientras terminaba el cigarrillo, trazando una estrategia, analizando sus movimientos, calculando el punto por el que intentaría poner los pies en polvorosa. Aún tenía por delante una buena montaña de fardos  y parecía estar ajeno a la que se le venía encima. Tiró el cigarrillo y se acercó a él con paso decidido. El yugoslavo no lo vio venir. Cuando quiso darse cuenta, Salvatore lo había agarrado por el pecho empujándolo hacía los aseos, para apartarlo de la vista de los demás.

-¡Jodido cabrón! -le gritó-. ¿Crees que puedes escapar de mí?

-¡No! ¡No! ¡Por favor! ¡No me pegues! 

El acento eslavo del estibador sonó un tanto forzado.

-¡Hijo de la gran puta! ¡Vas a saber quién es Salvatore Brancaglia! 

Salvatore le propinó un empujón y lo tiró sobre un charco. El gorro de lana se le salió y los pantalones se le mojaron. Se acercó hasta él, puño en alto, haciendo ademán de golpearle. El yugoslavo se cubrió con ambos brazos y ladeó la cabeza mientras cerraba los ojos, como si con ello pudiera evitar el golpe. 

-¿Crees que me olvidé de la pasta, jodido gilipollas? -escupió a la cara al estibador-. ¿Tienes mis 5.000?

-¡No! ¡No! -dijo con desesperación-. No he podido…

-¿Qué dices? -se colocó una mano tras el oído-. No te he oído bien. Te preguntaré de nuevo. 

-¡No! ¡No! ¡No lo tengo! -gritó asustado-. Tuve que pagar el alquiler… Lo siento, lo siento, dile a tu hermano que el mes que viene…

-¿Tengo cara de banquero, gilipollas? ¿Te parece que soy el puto Rockefeller?

-¡No pude! ¡No pude! ¡Por favor! -el estibador comenzó a llorar-. Nos quedábamos en la calle… ¡Tengo dos niños pequeños!

-¡Jodido imbécil de mierda! Debería abrirte la cabeza ahora mismo.

-Dile a tu hermano que le pagaré, el mes que viene -imploró entre sollozos-. Este mes no pude, no pude, nos hubieran echado de casa, tengo niños, por favor…

-¡Puto vicioso de mierda! ¿Qué clase de persona eres que te juegas el sueldo poniendo en peligro el techo de tus hijos? ¿No sabes lo que es la ética?

-¡Por favor! ¡Por favor! -imploró de nuevo el yugoslavo.

-Tienes una semana, degenerado. Y ahora son 5.500, por los intereses.

Ese día me dije que me merecía el Yamaha AS3000.

Tendréis que ver estos videos si queréis saber cómo suena: