Olvida sin miedo

Nos perdemos en los detalles y se nos escapa lo más obvio, quizá porque no quisimos verlo o puede que, sencillamente, no nos lo contasen. Seguimos tirando del hilo de los detalles y profundizamos cada vez más y más y, al final, lo evidente termina convirtiéndose en el gran secreto, aunque en realidad fuese un secreto a voces.

Colocas uno sobre otro todos y cada uno de los temas. ¿Cuántas veces lo has hecho? ¿Cuántas veces te has entretenido en ver cómo quedan todos ellos, bien juntitos, apilados, apoyados uno sobre otros, qué más da, un pequeño monumento de temas, con su encuadernación, su amalgama de colores, letras y grafías. Abulta, ¿verdad? Viene a ser una especie de nudo en la garganta.

Otras veces, confiesa, te entretienes en ver lo que aún te queda por delante. Empleas un tiempo indecente en ello, y además, lo sabes, no sirve para nada, salvo para evadirte de la ardua tarea por unos instantes. Así es la (perra) vida del opositor. 

Sigamos la línea de razonamiento: ya sabes cuánto abultan los temas y también sabes lo (mucho) que aún queda por delante. Me apuesto mi colección de vinilos a que la semana pasada también lo hiciste, y la cosa apenas ha cambiado. Abulta lo mismo, más o menos. Y la que viene, seguirá siendo un poco más de lo mismo, para qué nos vamos a engañar. Pero algo es algo, vaya aguafiestas que está hecho este tipo. No te puedes fiar de alguien que aún escucha vinilos. Ya te lo dijo tu madre que, después de todo, casi siempre tiene razón. Te quiero, mamá. 

Tampoco es para que te lo tomes tan a la tremenda. Si quieres encolerizarte, te propongo otro juego: cierra los ojos, coge el temario, desliza tu dedo sobre él y déjalo caer con fuerza. Exacto. Ese, el maldito Tema X, el de tal materia que nunca te entra en la cabeza. Pues venga, a ver si eres capaz de ponerte en pie y de recitarlo. Ni siquiera te pido que lo cantes, me vale con que lo recites, aunque sea como si acabaras de salir de un after a las siete de la mañana. ¿Qué ya no vas a los afters? Menuda sorpresa. 

De acuerdo, paren las máquinas que me apeo, ya hemos llegado suficientemente lejos. Las probabilidades de que seas capaz de cantar aquí y ahora el Tema X son las mismas que tengo yo de que Margot Robbie me llame para salir a cenar. Perra vida. ¿Y sabes qué? No pasa nada. 

Estudias para olvidar, o más exactamente, para que durante una franja temporal tan reducida como mis opciones con Margot, los temas estén en la cabeza. Durante la mayor parte del tiempo estarás haciendo la muy poco grata tarea de estudiar-olvidar. Seguirás avanzando con la congoja del olvido gruñéndote en el cogote, te castigarás una y mil veces creyendo que no se puede. De hecho, lo dijo el gran sabio, ahora no recuerdo si fue Bono el de U2 o su amigo Nelson Mandela, puede que fuese Gandhi, o Confucio, o uno de esos, creo que son de Alcagüete, o de por ahí cerca, es imposible hasta que por fin se consigue.

Hola, Francisco. 

Te sigo por las redes sociales hace tiempo y me he tomado la licencia de contactar contigo, espero que puedas contestarme. Si no lo haces, lo entenderé, imagino que estás muy liado.

Verás, hace tiempo que estoy algo desanimada porque tengo la sensación de que nunca podré tener todos los temas en la cabeza, y se me hace cuesta arriba. 

No sé si esto es normal, pero está empezando a afectarme.

Muchas gracias y un saludo.

Más todo lo que hay detrás, lo mismo que viví en mis propias carnes. Esa es la razón por la que tantas veces me decís aquello de que tal o cual publicación parecía estar pensada para ti. No tengo una bola mágica, es mucho más sencillo que todo eso: lo he sufrido y sé exactamente lo que es. 

No pasa nada. Hay que desdramatizar. Sé que tienes miedo, como yo tuve los míos, al fin y al cabo, no somos nada sin ellos y nuestras manías. No temas olvidar los temas.Por absurdo que pueda parecer, el proceso de aprendizaje que es la oposición, funciona así. En este momento no me atrevo a decir si es absurdo o no: sencillamente es lo que hay y no has llegado tan lejos solo para llegar tan lejos, sino para conseguir tu meta.Por esa misma razón conviene saber cuál es la naturaleza de la empresa, asumir que funciona así, nos guste o no, de esta forma estarás prevenido y evitarás que esa congoja del miedo a olvidar los temas se te lleve por delante. 

Cultiva tu paciencia, es el campo en el que florecerá todo lo demás. Tu suerte es directamente proporcional a la intensidad de tu esfuerzo, la preparación nunca es accidental, es fruto de tu sacrificio, y el olvido de los temas no te define como opositor, ni determina cuál es tu capacidad. Avanza y sigue avanzando en la creencia de que el olvido no significa fracaso, es parte inherente del método, y así es como funciona. Incrementa la intensidad, rétate, una y mil veces, acorta el tiempo entre vuelta y vuelta. Entonces, sí, estará todo ahí, cuando tiene que estar, aunque lo creas imposible. 

Francisco del Pozo