El interviniente Petroni

 

El interviniente Petroni, mi primera novela, por decirlo de una forma sencilla, es una historia de venganza.  Al mismo tiempo, es algo más. Cuando el vil y abyecto Petroni irrumpe en la vida de Frank Wells, lo hace sin previo aviso y en forma de mala noticia, sembrando caos y destrucción a su paso.

Desde ese momento, Frank Wells siente la irrefrenable necesidad de poner fin a los fantasmas que habitan en sus pesadillas. Para ello, no dudará en emplear todos los recursos que los Tribunales ponen a su disposición, aquellos que conoce a la perfección tras décadas al servicio de los mismos, aunque ello implique saltarse las reglas.

Al mismo tiempo, El interviniente Petroni es mucho más que un simple historia de venganza. Es cine negro en estado puro, con su propia banda sonora, una historia intensa que rompe las reglas tradicionales de la novela negra.

 

 

“El napolitano emprendió la marcha dibujando eses sobre la acera, los párpados caídos dividiendo en dos sus ojos diminutos. Frank inspiró hondo, echó un último vistazo a la fotografía sepia, y la guardó con torpeza en el interior de su gabardina. Había llegado el momento esperado, la hora de administrar la medicina que calmaría la cólera que le devoraba las entrañas, la receta de las balas de punta hueca, y la canción que tantas veces había escuchado le vino a la mente. Y pensó que sería la banda sonora perfecta para aquella escena. Una risa carente de toda emoción le descompuso el rostro y apretó con furia la empuñadura del Smith & Wesson.

-Ha llegado tu hora, Petroni.

Se apeó de su viejo BMW blanco, cerró la portezuela, y salió tras él.

Fundido en negro. SuenaYour time is gonna come,de Led Zeppelin”.