El Método Wells

Ha pasado más de un año desde la publicación de Mientras opositas, un ensayo que me trajo más de 3000 lectores a los que siento como un gran regalo. En ese mismo tiempo recibí miles de consultas a través de Instagram, FacebookYouTube.

A raíz de tantos y tantos mensajes vi que era necesario “profesionalizar“ las oposiciones. Y con ello no me refiero a dotarlas de un sueldo, sino a atribuirles todo el rigor técnico, las pautas, los parámetros, que son precisos para alcanzar el objetivo: aprobar.

Cuando escribí Mientras opositas, me propuse abarcar tres grandes áreas de las oposiciones: la conceptual, la motivacional y los aspectos técnicos. Sé que os siguen preocupando elementos tan importantes como la concentración y la motivación, y de ellos os seguiré hablando, pero en este nuevo trabajo he querido darle un enfoque distinto, y, sobre todo, centrarme en la parte técnica de la preparación de las oposiciones.

Después de todos estos años de contacto con las oposiciones, sea como preparador, sea como opositor, o como una mezcla de ambos, sigo observando con preocupación cómo se desconocen algunas cuestiones que debieran ser el punto de partida básico para todo opositor a la hora de sentarse a estudiar. Y es que las oposiciones empiezan antes de sentarse a estudiar. 

Por eso escribí este libro. Por eso me tienes ahora entre tus manos.

INTRODUCCIÓN

Conoces perfectamente la diferencia entre técnica, método y sistema. Por tanto, no te aburriré ahora con definiciones más o menos rigurosas acerca de lo que es una u otra cosa. En las páginas que siguen te ofreceré un método entendido como un conjunto de técnicas y dotado de su propia sistemática, por eso no sería apropiado llamarlo, sin más,“La técnica Wells“,sino “El método Wells”, después de todo, en este libro me he propuesto enseñarte el cómoen varios aspectos: planificación,  organización, rutina, jornada, pausa, administración del tiempo, sistema de arrastre, ahora analizado con más detalle, la recuperación, la curva del olvido, y, por último, técnicas de memorización.

¿Y por qué lo de “Wells “? Bueno, pues precisamente porque por esas cosas  tengo el placer de que me sigáis en las redes sociales. 

Sé que tu tiempo es escaso, quieres respuestas, que, además, funcionen, y que lo hagan ya. Por eso entraré directamente en materia, pero no sin antes decirte algo que debes asimilar como si fuera tu credo y tu religión: hazte aliado de la paciencia. Cultívala, porque es el campo en el que florecerá todo lo demás.

Se te olvidará muchas veces, pero esto de opositar es un proceso. Es más, es una parte crucial de tu vida; te deseo que te lleve lo menos posible de tu tiempo, pero, en todo caso, considéralo como tal, y no tengas prisas, porque no son buenas consejeras. En la oposición, como en tantos otros aspectos de la vida, hay que respetar el curso natural de las cosas.

Defenderé una y mil veces el inconformismo y la muy aconsejable necesidad de superarse a uno mismo, de retarse, pero siempre te pediré que seas consciente de una máxima esencial: hay que administrar las fuerzas. Por eso hay que planificar y organizar todo lo relacionado con la oposición. Vas a tener que meter 5 litros de agua dentro de una botella de 1 litro, y eso, por imposible que parezca, aquí, en este mundo de las oposiciones, sí es posible, pero a su debido tiempo. Por eso, amigo opositor, cultiva tu paciencia durante este viaje, te ahorrarás mucha frustración. 

Puede que mis conocimientos acerca de las leyes de la física y la química apenas lleguen al nivel de andar por casa, pero has entendido el símil, y eso es lo importante: vamos a meter 30, 40, 50, o, para el caso, 300 temas, dentro de una cabeza en la que, en su estado primigenio, no entrarían. Tu temario son los 5 litros, tu cabeza, un recipiente finito de 1 litro. Parece imposible, hasta que, por fin, es posible, pero has de ser paciente y, sobre todo, respetar el proceso o, de otro modo, los 5 litros no entrarán. 

Eso es lo que harás con mi método, hacer que los 5 litros quepan dentro de un recipiente de 1 litro. Pero recuerda, si quieres que el método funcione, ha de ser así, trabajo diario, del duro, pensando siempre a largo plazo, porque, en definitiva, el largo plazo es una sucesión de plazos cortos.

CAPÍTULO 1.- LA PLANIFICACIÓN

Diferencia entre planificación y organización

Como preparador suelo distinguir dos conceptos básicos: planificación y organización. La planificaciónla planteo como algo a gran escala, en términos globales, ese es el largo plazo al que antes me referí, un planteamiento general, por fechas, el establecimiento del trazado general. Aquí es donde tiene cabida hablar de las fases de la oposición, los metadatos, las vueltas o el arrastre, por citar algunos conceptos que se desarrollarán a lo largo de este libro.

En cambio, la organización la entiendo como una proyección a pequeña escala de esa planificación. Si me admites el símil, no es lo mismo trazar la estrategia para una guerra que hacerlo para una batalla. En este punto, te pediré que seas indulgente con el señor Wells, en modo alguno pretende glorificar la guerra ni el horror que esconde, pero una vez más, la metáfora es sumamente útil.

La organización está más cercana al trabajo semanal y diario, se aleja del planteamiento global, de la estructura básica, de ese trazado general, para convertirse en el camino del día a día. 

El punto de partida y el punto final

De acuerdo, te has dejado el rescate de un zar en los temarios, la academia, la papelería bonita, y hasta en una silla ergonómica. Pero antes de hacer como haría un perro con su hueso, hay que planificar. 

Ya te dije que esto hay que afrontarlo con cabeza, no consiste en salir corriendo para hacer el maratón como si fuesen los 100 metros lisos. Hemos de empezar por establecer “los tiempos“, y mira que nunca me gustaron expresiones como “hoja de ruta“, “respetar los tiempos“ o, la que es aún peor, la de “poner en valor“, pero, en todo caso, lo cierto es que aquí viene muy acertado aquello de “respetar los tiempos y los plazos“.

La razón es bien sencilla: no podemos ni debemos estudiar siempre con la misma intensidad, y, además, hay que administrar el resuello. Ya sabes que soy de los que defiende aquello de dar lo mejor de cada uno, pero con un planteamiento lógico que permita administrar bien los recursos.

¿Y por qué hacerlo así? Pues porque ojalá esto sea lo más rápido posible; a eso aspiramos, pero, como te dije, es un proceso, y exigirá mucho de ti, y no solo en cuestiones de tiempo, te llevará a enfrentarte con la peor parte de ti mismo, te consumirá y te agotará. Por eso, la planificación es esencial, es tanto como administrar los recursos en una travesía que puede ser, en ocasiones, muy parecida a cruzar un desierto.

¿Y cómo hacerla? Pues, en primer lugar, buscando un horizonte, una meta, un punto y final. Puede que un punto y aparte. Eso ahora es lo de menos. Después, dividiendo.

Tenemos un principio: ponernos a esto de la oposición, y el final es el examen que vas a aprobar. Entre uno y otro, hay toda una oposición de por medio.

Me dio por llamarlo “las fases de la oposición“, para eso lo inventé yo, pero bien podría haberlo llamado “etapas“, “momentos” o “estadios”.

Creo firmemente que en la planificación de la oposición hay que establecer tres etapas bien diferenciadas:

1.-La Fase 1, de inicio o aproximación.

2.-La Fase 2, o fase intermedia.

3.-La Fase 3, o fase final. 

Realmente, los nombres son lo de menos, al fin y al cabo, lo relevante es el concepto subyacente: la estrategia temporal. Además, antes de empezar a hablarte de cada una de ellas, creo que es necesario señalar que, aunque sean tres fases, puede haber algo parecido a “subfases“. Nuevamente, el nombre queda a tu arbitrio. Lo puedes llamar “subfase” del mismo modo en que lo puedes bautizar “transición”. Llámame como quieras siempre que me llames a la hora de repartir gloria y fortuna.

La necesidad de planificar la oposición por fases

Hay una razón de orden técnico y muy fácilmente comprensible por la que esto ha de ser así: para poder meter 5 litros de agua dentro de una botella de 1 litro, es necesario imprimir cada vez más intensidad.

Esa intensidad, de la que ya te hablaré más adelante, supone estudiar cada vez más. Solo cuando se va incrementando el número de horas de estudio, es decir, la dedicación, se produce el acercamiento entre repaso y repaso. De otro modo podría ocurrir eso de lo que no quieres siquiera escuchar hablar: estar siempre dando vueltas y vueltas al temario sin llegar a dominarlo; si no acortas el tiempo entre vuelta y vuelta, jamás llegarás al estado de gracia antes del examen.

Este es un concepto que considero esencial, y por eso he querido destacarlo. Por regla general, solo somos capaces de mantener en la memoria los contenidos que hemos estudiado, aproximadamente, en los últimos 10 días. Para que podamos retener en la memoria la mayor parte de información en las semanas previas al examen, será necesario que hayamos estudiado los temas varias veces, es lo que se llama “vueltas a un tema“. A medida que el tiempo entre vuelta y vuelta se va reduciendo en el tiempo, se incrementan exponencialmente las garantías de éxito. Mi método se basa en acortar esos tiempos entre repaso y repaso, imprimiendo cada vez más intensidad, para lo cual es preciso estudiar cada vez más dentro de esa pauta lógica de las tres fases a las que me he referido. 

La distribución temporal de las fases

El esquema temporal de la ordenación de las fases y su duración obedece a lo siguiente: aproximadamente un 10% del tiempo se dedicará a la Fase 1, un 80% a la Fase 2, y otro 10%, para la Fase 3, o, lo que es lo mismo, para un ejemplo teórico de un examen a un año vista, aproximadamente,dos meses para la Fase 1, ocho meses para la Fase 2, y otros dos meses para la Fase final, antes del examen, la Fase 3.

La representación gráfica vendría a ser la siguiente: 

10%-80%-10%

Para una ventana temporal de 1 año:

2 meses, 8 meses, 2 meses